En el siglo VIII, un lombardo, creyente, escribió un himno en honor del mesías Juan, conocido como El Bautista. Paul Diacre (Paul el Diácono), tal el nombre del creador, abriría el camino a uno de los misterios reservados a esos seres sensibles e iniciados. Antes y después, esos tiempos tuvieron y tienen el común denominador del ocultamiento y la dominación.

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